Nori y la estrella que se soltó

Edad
Cuento para 2 años y más
Tiempo de lectura
2 minutos
Facebook
X
Pinterest
WhatsApp
Email

Lee este cuento con música de fondo

MUSICA DE FONDO CALMADA #1

Nori, un caballito de mar pequeño y amable, abrazaba con fuerza a su muñeco favorito en el fondo del oceano: una estrella de mar de tela. Pero, de repente, un fuerte remolino de agua corrió entre las algas y la estrella se soltó de sus aletas. ¡Se fue rodando y saltando por el agua!

Nori quería a su estrella más que a nada porque, cuando la abrazaba, sentía un calorcito valiente en su corazón. Para él, su estrella brillaba incluso en los rincones oscuros del mar. Cuando había ruidos extraños o sombras largas, Nori apretaba su juguete y sentía que nada malo podía pasar.

—¡Mi estrella! —susurró Nori muy triste—. Sin ella tengo mucho miedo.

Pipa, un pez payaso muy curioso, asomó la cara por detrás de una anémona para ver qué pasaba. —No llores, yo te ayudo a encontrarla —dijo Pipa con un salto.

En ese momento, Tuga, una tortuga tranquila, llegó nadando despacio moviendo sus aletas como remos. —Busquemos todos juntos —propuso Tuga con calma.

Los tres amigos buscaron con cuidado bajo una roca oscura y entre las algas verdes. Nori, que todavía estaba un poco nervioso, tragó saliva y llamó muy bajito: —Estrella, ¿dónde estás?

Entonces, un pulpo pequeño llamado Octi salió de un agujero en el coral. ¡Qué divertido! Octi llevaba la estrella puesta en la cabeza como si fuera un gorro de fiesta. El pulpo soltó una risita y se la quitó con uno de sus tentáculos.

—La vi flotando por aquí cerca —dijo Octi—. ¿Es tuya?

Nori tomó su juguete, pero esta vez no la apretó con miedo. Se sentía valiente porque estaba acompañado. Miró a sus nuevos amigos y sonrió. —¡Gracias! ¿Jugamos ahora?

Pusieron la estrella en la arena y todos empezaron a girar a su alrededor en un baile circular. Las burbujas subían hacia arriba como si fueran globos de colores. Nori nadó al frente de la fila, con el corazón muy tranquilo, mientras el mar entero parecía sonar a risas.

¿Un cuento más?

Unete a nuestra lista de usuarios